Salud

Antecedentes

Para las personas es sumamente importante gozar de una buena salud, así como de los muchos beneficios que ésta aporta, entre ellos un mayor acceso a la educación y al mercado laboral, un aumento en la productividad y el patrimonio, la disminución en los costos de atención a la salud, buenas relaciones sociales y, por supuesto, una vida más larga.

Esperanza de vida

La esperanza de vida es la medida de la salud más utilizada, aunque sólo toma en cuenta la duración de la vida de una persona y no su calidad. En los últimos 50 años ha habido avances notables en la esperanza de vida en los países de la OCDE. En promedio, en los países de la OCDE la esperanza de vida al nacer llega a los 80 años, un aumento de más de 10 años desde 1960. Las mujeres viven alrededor de seis años más que los hombres, con un promedio de 83 años, en comparación con 77 años de los hombres. Los países de la OCDE que tienen la esperanza de vida más alta son España, Italia, Japón y Suiza, con un promedio de 83 años. En el otro extremo de la escala, la esperanza de vida más baja entre los países de la OCDE es de alrededor de 75 años en Hungría y México. Por su parte, la esperanza de vida en Brasil, la Federación Rusa, Letonia y Sudáfrica es de 75, 74, 71 y 57 años, respectivamente.

Análisis recientes realizados por la OCDE sugieren que el crecimiento en el gasto en atención a la salud ha contribuido a mejorar la esperanza de vida, pero otros factores, como el aumento en los estándares de vida, las mejoras en materia de medio ambiente, los cambios en el estilo de vida y la educación, también contribuyen de manera importante. Si se consideran en conjunto, explican gran parte de las diferencias entre países en el renglón de la esperanza de vida, así como los cambios a lo largo del tiempo. Es posible lograr un mayor avance en el estado de salud y la esperanza de vida de la población si se pone un mayor énfasis en la salud pública y la prevención de enfermedades, en especial entre los grupos desfavorecidos, y si se mejora la calidad y el funcionamiento de los sistemas de atención a la salud.

Las enfermedades crónicas (no contagiosas), incluidos el cáncer, los padecimientos cardiovasculares, los trastornos respiratorios crónicos y la diabetes, son ahora las causas principales de discapacidad y muerte en los países de la OCDE. Muchas de estas enfermedades pueden prevenirse, ya que se relacionan con estilos de vida que es posible modificar. Las personas que no fuman, que consumen alcohol en cantidades moderadas, mantienen una actividad física, llevan una dieta equilibrada y no padecen sobrepeso u obesidad corren un riesgo mucho menor de muerte temprana que quienes tienen hábitos poco sanos.

Las personas informan sobre su salud

La mayoría de los países de la OCDE realizan encuestas periódicas mediante las cuales las personas proporcionan información sobre diferentes aspectos de su salud. La pregunta frecuente “¿Cómo calificas tu salud?” permite recabar datos sobre la percepción de las personas acerca de su propio estado de salud. A pesar del carácter subjetivo de la pregunta, se ha encontrado que las respuestas recibidas son un buen indicador del uso que en el futuro hará la persona de los servicios de atención a la salud. En los países de la OCDE, cerca del 69% de la población adulta dice que su salud es “buena” o “muy buena”. En Nueva Zelanda, el 90% de los adultos señalan que gozan de buena salud, mientras que en Corea, Japón y Portugal menos del 50% de la población califica su salud como “buena” o “muy buena”. Distintos factores culturales y contextuales pueden afectar las respuestas a esta amplia pregunta sobre el estado de salud.

Es más probable que los hombres indiquen tener buena salud que las mujeres; en promedio, en la OCDE el 71% de los hombres informan que su salud es “buena” o “muy buena” en comparación con el 67% de las mujeres. La brecha es mayor en Chile, Corea y Portugal. La edad y la condición social también influyen en las respuestas. No sorprende que los ancianos digan que tienen peor salud, al igual que los desempleados o aquellos con un nivel menor de educación o ingresos. En los países de la OCDE cerca del 71% de los adultos con un ingreso disponible en el 20% superior de la escala de ingresos calificó su salud como “buena” o “muy buena”, en comparación con cerca del 55% de los adultos con un ingreso disponible en el 20% inferior de la escala.

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