Medio ambiente

Antecedentes

La calidad del medio ambiente en que vivimos tiene un efecto directo en nuestra salud y bienestar. Un medio ambiente limpio es fuente de satisfacción, mejora el bienestar mental, permite a las personas recuperarse del estrés de la vida cotidiana y llevar a cabo actividades físicas. Por ejemplo, tener acceso a espacios verdes es esencial para la calidad de vida. Asimismo, nuestras economías dependen no sólo de trabajadores sanos y productivos, sino también de recursos naturales como el agua, la madera, la pesca, las plantas y los cultivos. Por consiguiente, proteger nuestro medio ambiente y recursos naturales sigue siendo una prioridad a largo plazo, tanto para nuestra generación como para las siguientes. Cada país de la OCDE tiene sus propias inquietudes en materia de medio ambiente, debido a diferencias en el consumo, la contaminación del aire y el agua, el clima, la industria y el comercio. Sin embargo, los países también necesitan cooperar y trabajar juntos, puesto que ciertos problemas medioambientales como el cambio climático y la destrucción de la capa de ozono no respetan las fronteras nacionales.

Contaminación del aire

La contaminación del aire en exteriores es un problema medioambiental importante que afecta directamente la calidad de vida de las personas. Pese a las intervenciones nacionales e internacionales y a las reducciones de las principales emisiones contaminantes, a nivel global los efectos de la contaminación urbana del aire en la salud continúan empeorando, y la contaminación del aire podría convertirse en 2050 en la principal causa medioambiental de mortalidad prematura. La contaminación del aire en los centros urbanos, a menudo provocada por el transporte y la quema a pequeña escala de madera o carbón, se relaciona con diversos problemas de salud, desde irritaciones oculares menores hasta síntomas respiratorios de mayor consideración a corto plazo, y trastornos respiratorios crónicos como asma, padecimientos cardiovasculares y cáncer de pulmón a largo plazo. Algunas de estas complicaciones requieren tratamiento hospitalario y pueden ser mortales. Los niños y los ancianos son particularmente vulnerables. 

Los niveles de partículas PM2.5 —partículas contaminantes del aire lo suficientemente pequeñas como para penetrar hasta la parte más profunda de los pulmones— se monitorizan en los países de la OCDE porque pueden dañar la salud humana y reducir la esperanza de vida. En varios países de la OCDE el porcentaje de la población expuesto a PM2.5 ha bajado. Sin embargo, en cerca de la mitad de los países, más del 90% de la población permanece expuesto a concentraciones por arriba del límite establecido por la Organización Mundial de la Salud de 10 microgramos por metro cúbico. En promedio, los países de la OCDE tienen concentraciones de PM2.5 que ascienden a 14.05 microgramos por metro cúbico. En la publicación OECD Environmental Outlook to 2050 se prevé que el número de muertes prematuras relacionadas con la exposición a partículas PM10 y PM2.5 aumentará de poco más de un millón en el mundo en el año 2000 a cerca de 3.5 millones en 2050.

Calidad del agua

Tener acceso a agua limpia es fundamental para el bienestar humano. Gestionar el agua para cubrir esa necesidad es un desafío importante y creciente en muchas regiones del mundo. Un gran número de personas sufre de escasez de agua y de una calidad insuficiente de la misma. A pesar de los avances significativos logrados en los países de la OCDE en cuanto a la reducción de la contaminación del agua desde fuentes fijas como plantas de tratamiento de aguas residuales industriales y municipales, la contaminación difusa causada por la agricultura y desagües urbanos sigue siendo un desafío y no siempre resulta fácil discernir las mejoras en la calidad del agua potable. En promedio, el 81% de los habitantes de los países de la OCDE dicen estar satisfechos con la calidad del agua. 

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